
ESTÁN LOS DIOSES DEL OLIMPO Y MIGUEL INDURAIN.
Han pasado más de 20 años desde su retirada, y sigue tan presente en la memoria de los españoles que cualquiera diría que termina de ganar su quinto tour consecutivo. Es reconfortante ver como hoy, igual que entonces, la gente se para para saludarlo, estrecharle la mano o para hacerse una foto con él.
Miguel estuvo antes de ayer en Valencia y una vez mas volvió a dar muestra de su clase y generosidad.
Hoy que los dos pintamos canas, sigo reconociendo perfectamente a aquel joven tímido y callado que nos daba los primeros repasos al resto del pelotón sin inmutarse. Ganaba como si nada. Sin ninguna palabra mas alta que otra, siempre con el gesto y la emoción contenida y sin darse ninguna importancia y eso que todos sabíamos que se dejaba literalmente la vida detrás de cada carrera.
Siempre fue mi referente, mi héroe. Hoy 35 años después de conocernos y aunque Miguel es muy poco dado a las grandes palabras, le quiero agradecer su generosidad conmigo, su entrega, su lealtad, su nobleza y el afecto sincero que siempre me regala. Después de ganar 5 tours, 2 Giros y un Mundial, algo reservado solo a los mismísimos dioses, Miguel sigue andando en bici de vez en cuando, como a él le gusta. Por el campo, tranquilo, viendo el paisaje, disfrutando de la naturaleza, a su manera, como si tal cosa. Como solo sabe hacerlo él. Este hombre tan grande como sencillo, es y será mi ídolo y ante todo, mi amigo.